martes, 24 de enero de 2017

VEGETACIÓN DE RIBERA

  VEGETACIÓN DE RIBERA

       Si nos alejamos un poco de nuestro pueblo o ciudad y observamos los lugares por donde  discurren nuestros ríos nos encontramos con un paisaje vegetal diferente al espacio más inmediato,  se llama vegetación o bosque de ribera. El nombre hace referencia a la vegetación situada a lo largo  del río. En muchas zonas de la península, salvo en el norte, este paisaje está claramente diferenciado  del carácter seco que tiene la vegetación del entorno. Es más fácil observarlo en otoño por la caída  de las hojas y en verano por que el paisaje agrícola del entorno sólo nos ha dejado estas zonas sin  roturar.
        La presencia constante de agua hace que en las franjas paralelas al río, 
  y en algunas ocasiones dentro   de su cauce, si éste tiene poca profundidad 
  y el curso del agua baja lento, sólo puedan vivir allí  ciertas especies adaptadas
  a los ambientes húmedos y a las que perjudica la falta de agua (vegetación 
   higrófila). Esta vegetación frena la acción erosiva de las aguas del río y crea un 
   ambiente   muy especial, un microclima más suave y húmedo que el más 
    inmediato, favoreciendo el desarrollo de una fauna de aves (martín pescador),
    mamíferos (rata de agua), reptiles y peces.
          La anchura de esta vegetación resulta muy variable en función de la 
    entidad del río, de las características del suelo, y, muchas ocasiones, del espacio
    que han dejado las huertas y las labores agrícolas. Si observas con detenimiento
    esta vegetación ocupa su espacio de forma simétrica en los márgenes del río.
         El bosque de ribera nos muestra una gran variedad de árboles, la mayoría 
     de hoja caduca. En las zonas más cercanas a la orilla crecen los alisos y los 
     sauces, cuyas raíces necesitan estar sumergidas en el agua; junto a estos se
     encuentran los chopos y álamos y más alejados del cauce los fresnos, álamos
      y olmos, menos exigentes de humedad.
           Las especies arbóreas se ven acompañadas de un cortejo arbustivo 
      (matorrales) como cornejos, aligustres, rosales silvestres, zarzamoras y 
       madreselvas. Además, si miras con detenimiento te encontrarás especies 
       más pequeñas que viven sobre las rocas como musgos y líquenes 
       y otras que se instalan en sus grietas y fisuras (vegetación rupícola).
      Todo un mundo vegetal y animal en torno al agua digno de contemplar, 
      dispuesto para nuestro  disfrute y estudio, y que sin duda debemos
       proteger por sus colores, aromas, fragancias y sensaciones.
   

             Problemática:
      Reducción por acción antrópica, aquí por la extensión de los cultivos (las vegas), 
      repoblación de chopos (crecimiento rápido y madera blanda), enfermedad de
      los olmos (grafiosis), urbanizaciones y canalizaciones.





Valle de Roncal, Navarra.



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